31-03-2006

:: CIRCUNSTANCIAS EN LUGARES AJENOS :: p.1

Pienso en el poco sentido que tiene escribir y dejarse para sí estas cosas guardadas, sin compartirlas con quien quiera leerlas. No es idea llenar algún espacio o cualquiera de esas paradas egocéntricas, sólo dejarlas aquí para quien tenga tiempo de detenerse y en lo posible bajarse un ratito del mundo que corre mil veces por segundo.
Lo que a partir de hoy agregaré, son diversos extractos de "Circunstancias en lugares ajenos". No tengo mayor explicación.
Aquí vamos!


QUIERO VERTE
(extracto nº1 de "CIRCUNSTANCIAS EN LUGARES AJENOS")

Sin embargo, deseo verte. Jamás lo ansié tanto. Verte, colmarme de tu presencia hasta el punto de sentirme pequeño, insuficiente para contener cada espacio tuyo en mi memoria.Anochece, son las cuatro y media de la tarde, puedo ver las calles desiertas desde mi ventana a pesar de estos vidrios tan gruesos. No impiden sentir escalofríos.
¿Podría estar más abrigado? Si parece que voy de excursión a Lapponia, los saami se burlarían, ¡es absurdo!
Mis manos cubiertas sostienen un jarro de café y algún engaño. Aquí no hay otra forma, o comes chocolates, engordas y todas las regias lo notan, o haces del Absolut tu mejor aliado. Yo opto por lo segundo, y de paso, me mantengo despierto en tu espera.

4:31, todo es tan lento... ¡quiero verte! Y dejar de sentir este hielo.

Respiro buscando algún rastro tuyo, olor a cenizas por ejemplo, ahora extraño eso. No me molestaría inhalar el humo, aunque no sé si podría evitar el comentario del mal que te haces. Fijo la mirada en un cenicero vacío. Junto a este, botellas medio llenas... o medios vacías según tu. No está el encendedor de plata... debes tenerlo en el bolsillo izquierdo.

Alguien aparece en la esquina, es una mujer joven, delgada, blanca al punto de ser albina, como la mayoría, nada fuera de lo común. Y yo que sentí mi pecho correr por tu encuentro. Una nueva decepción. ¿Vendrás? ¿Llegarás para quedarte?
Tengo frío.

Puedo escuchar el roce de mis zapatillas en la alfombra, al caminar entre los muebles que elegimos.
Doy vueltas, giro entorno al sillón de terciopelo azul. Como deseo que al abrir mis ojos, luego de pestañar, estés ahí, llenando ese espacio. Doy vueltas, una vez más, mis huellas están por todos lados, pero siempre regreso a la ventana.

¿Qué hora es?
He decidido no mirar el reloj, me angustia, es desesperante ¿por qué me regalaste un reloj?
(19-03-2004)

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